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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Volar

Volver a empezar,
reinventarse, quitando las mortajas y los velos que tanto hacían daño.
Esa cosquilla que parte de la distancia, se adhiere con el tiempo y se añeja con la ausencia,
se esconde en la sonrisa, habla con los ojos y acampa en la piel.

Remolino de dudas rondando por la escalera,
esperando un simple tropiezo para volver a atacar,
Supongo que es como todo, limpiar tu casa, tu cuarto...
uno empieza por los cajones de las cosas más viejas, tiliches, recuerdos en fotografías.

Uno se deshace de las cosas inservibles y equipajes pesados,
se elimina el sobre peso para poder volar,
se rompen aquellas fotos dolorosas para no volver atrás,
cambiando el silencio por mí.

Y es cuando quema el tiempo y renace en las entrañas,
bebe del pasado y se alimenta del ayer.
Cuando no se encuentra escapatoria posible o final aceptable,
cuando sabes que no volverás a donde estuviste ayer.

Este soy yo, jugando a rozar mi mejor versión, codeando a las estrellas.
Hoy que todo superó la realidad echando raíces sobre mi piel,
hoy que comienzo a volar.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Estrella de luz

Yo espero, procurando hacer con mis pasos eco, hilvanando sonrisas que deshilachen el pasado. Deseando un nuevo inicio, rompiendo con tu caja de creencias, haciéndote entender que mañana nos promete algo mejor.
Este soy yo procurando prender el fuego, navegando un mar de ilusiones donde los deseos se vuelven realidad, imaginando un nuevo sol que pinte la mañana de alegría y nos tapice con azul pastel.

Todo lo que alguna vez hayas visto y que yo espero; los trazos de mis dedos volando sobre los tuyos, encuentros de dos bocas que se ríen apenas se tocaron y se desean en eternas pues se saben verdaderas. Risas que solo descubren lo profundo del naufragio en nuestros ojos para no dejarnos caer.

Y yo que despierto imaginando robar tu alma en un suspiro, gritando tu nombre entre una dulce melodía de violines enamorados, descubriendo poco a poco los sabores que me claven en el pecho tu estandarte, y el ansia de mis dedos que solo resuelven a estrujar esta pluma. 

Decirte todo en un telegrama con urgencia de ambulancia, como decálogo de palabras necias para apagar tu sed. Vivir pensando en tus estrellas, trazando la exacta trayectoria para reptar de mi trinchera a tus piernas, y al fin volar.

lunes, 23 de enero de 2012

Desde Aquí

Desde aquí en donde inicia la historia,
donde los huracanes se convierten en apenas pequeñas tormentas.
Aquí cuando comienzo a imaginar y respiro,
donde mis pasos son cada vez más largos y seguros.
Aquí cuando la luna se siente más cerca y confidente,
donde tomo vuelo y reparo mis alas.
Aquí colgado de una estrella,
donde planeo mi estrategia y me reinvento el futuro. 
Aquí o en cualquier lugar en que me encuentre,
donde los raspones duelen pero aprendo y me llevan más lejos.
Aquí y desde un cometa,
donde tiro las máscaras y me descubro.
Aquí con mis amaneceres en las manos,
donde ayer no era la mitad de lo que hoy descubro.
Aquí donde llueve y todo es nuevo,
donde me reinvento y soy, donde me encuentro de pie, peleando.


domingo, 10 de abril de 2011

Ahora


Uno comúnmente vive y descansa esperando un día mejor,
donde las sonrisas abunden sin intención por falsear la noche,
que felicidad huela a pasto mojado impregnado de ron.

Cielo raso escudriñado de recuerdos y caricias,
con los pies descalzos, mojados, chapoteando en la luz de tu mirada,
sin nadie que pregunte qué hora es.

Beats azulados de tristeza inundando la noche,
demencia de los dedos explorando entre tu pelo,
donde aún nadie ha aprendido a decir que no.

Donde las fotos de una lágrima toman vida,
la luna se postra incansable e irreductible para revivirla,
y cerrar los ojos para diluirme en humo ya no es opción.

Si resulta que tras el juego de perderme me he encontrado,
si mis ojos tras la noche aprendieron a pronunciar adiós,
Si mi lengua aprende a tolerar a mi pasado,
Si tras la histeria encuentras mi sonrisa,

¿Podrás entender ahora que felicidad duerme bajo mi almohada?

miércoles, 16 de marzo de 2011

En el tiempo


Crecí entre nubes tejiendo sueños de algodón, en una burbuja grande y fantástica que reventé al poco tiempo; pisando las huellas gigantes que mis padres dejaron al caminar, descubriendo el mundo en un respiro, en una caja de cartón mientras jugaba a ser astronauta.

Me extravié más veces de las que recuerdo, y maduré (o eso creo) en una incansable lucha conmigo, desarrollando vicios y fijaciones, escudos y camuflajes para no ser descubierto, para guardar muy dentro todo lo que pienso y siento, que a veces es demasiado. De vez en cuando decido mirar fuera de ese caparazón, asomar la nariz y apostarme, y es entonces cuando me vuelvo vulnerable, con los sentimientos a flor de piel y un torbellino en la mente: causa de mis insomnios y sinsabores, de todos mis atropellos verbales.

Vivo en busca de razones, con un millón de sueños en la maleta y mis alas listas para volar, buscando respuestas a mis preguntas: de lo que no se, de lo que quisiera, de lo que sería, de las cosas que supongo y que sé que serán. A veces me adelanto al tiempo, intento predecir el futuro en mis labios, en las puntas de mis dedos con su manía por tocarlo todo, por saberlo cierto. Es entonces cuando viene el engaño, la creciente y aún tonta necesidad de creer en las personas, aún sabiendo que muchas historias terminan incluso antes de haber comenzado.

Soy un soñador, embelesado de ideales y utopías, que aún cree en las historias que cuenta la luna, que atreverse puede cambiarlo todo, que incluso lo imposible puede ser en mi mundo, tan lleno de vuelos y de noches con luces neón, de mi lengua, repleta de estrellas, haciendo lo que sea para que este viaje por las nubes sea tan largo como mis sueños.  

Y tal vez esta es la parte bonita de la historia... o todo lo contrario.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Abriendo las alas

Pasa que me gustas así de imperfecta:
llena de vicios y vórtices, de palabras chuecas y de noches rotas,
Pasa que me gustas así:
caprichosa irreductible, inocente entre líneas, nociva para el corazón aún con la armadura puesta,
siempre vestida de noche, portadora de las alas que guardo en el cajón.

Se te olvida que fue a mí a quien nombraste minotauro de tu laberinto,
que sin dudar, entregaste las llaves de tu clausurado corazón a este terco hambriento.
Se te olvidó que fui yo quien devoró tus sueños de un solo mordisco,
que incluso las migajas las engullí como pastillas.

De este juego contagioso de improvisarme en tus ojos,
de revelarme en tus labios tras el primer suspiro,
de aparecer en tus sueños como una dulce sombra blanca,
de rozar tu piel convertido en la primer brisa de la mañana.

Romperás en estrellas, aprenderás a parir soles de madrugada,
responderás sólo al canto de la luna cuando anochezca en 3,
hablarás de amor entre dientes, nada que sea cuerdo o razón de podrá frenar,
inundarás el día de tu sal.

Pasa que decidí cerrar los ojos y dejarme caer, extender mis alas y enseñarte a volar.
Y si tienes miedo... veme a mí, no estoy tan mal.

*No olvide despedirse del pasado, ya sabe cómo es de rencoroso.

martes, 13 de enero de 2009

Héroe desencadenado

Ciertas noches pueden resultar muy lluviosas…

No sé cómo, pero anoche el celular falló justo en el momento en que te escribía e intentaba enviar un mensaje que decía: "Te odio tanto..." (Solo osé a decir "maldito celular..." y retiré la pila para volverlo a encender).

Aún no se si la accidentada noche con ello me quiso dar la última bofetada, mientras bebía un mojito que me derramaron en la camisa, o simplemente era un destello de lucidez que pretendía aminorar el peso de mis hombros; y con ello su última dedicatoria a este imberbe intento de existencia conjunta.

Ritual minado entre música acelerada en tonos neón, constante de tus miedos inafectados por mis caricias; rellené mi cabeza con recuerdos de arena, y no sé cómo fue que pasó el tiempo y me encontré a mi mismo nuevamente en aquella mesa del rincón, mirando al vacío mientras encendía un cigarro, fue entonces que aquella luz acribillante dio su último aviso:

El mensaje se había ido, y junto con él todas mis ganas por un inicio constante, de lazar estrellas en un cielo para dos.

No sabía que al final serías tú la que sobreviviría… que sería yo el cancerbero y tú la princesa; que mi nombre en plural quedaría postergado al olvido.

martes, 9 de septiembre de 2008

Que...


Sí, tal vez es hora de que admita los celos que tengo de tu ropa,
Que la distancia es el puñal que arremete en el alma,
Que la noche se volvió calificativo y 14 pasos en un océano de distancia,

Que si hay mañana... que sea contigo,
Que me trague la noche cuando desaparezcas y no distinga el paso de los días,
Que el eterno del tiempo se diluya en mis besos,
Que no haya ascensores, ni películas, ni series,

Que solo quede yo con sabor a mañana en la boca,
Con olvido en los ojos y rabia en las manos,
Que mis piernas corran y se desplieguen mis alas,

Que se desplome la noche y solo quede mañana,
Que las lágrimas se conviertan en sudor y el vacío en tristeza,

Tengo tantas ganas de jugar, de gritar que te quiero a cuatro paredes,
Cuando el abismo de la noche nos resuelva en olvido.