jueves, 2 de febrero de 2023

Vuelos

 


Hoy ya no hay más vuelos, ni alas, ni pasaporte o visa vigente en este aeropuerto. 

Todos los vuelos salieron a su destino, las salas de espera se encuentran desoladas, llorando entre sombras de lo que pudo ser su espera maniatada.

No quisiera aceptar que aún te esperaba, que a mi acto de olvido más heroico se le habían quemado las alas; 

que jugando con mis canicas, se quedaron unas cuántas atrasadas, escondidas en el recoveco del lado izquierdo de mi cerebro.

Te volviste bruma, camouflaje y fuego. 

Te convertiste en soldado de mi guerra eterna, condenado a galeras de mis archivos.


Y te arrastraba, como se arrastra la cobija de un niño que no quiere soltar.

Te reimprimí más de 6 veces en mi alma, copia carbón y copia a color, por si algo se olvidaba.

Supongo que también te inventé, entre mis sábanas y sueños; entre lo alto y lo convexo.

Y juré nunca más volver a ser tuyo cuando aún lo era siendo de todas, 

y extrañarte estaba enterrado en lo más hondo de tu altar.


Hoy que tengo la mano sin tinta y la pluma cansada,

Donde aún esquivo miradas y repito mis ansias,

Desde mi cielo, tal vez desde mi infierno e incluso entre mis letras,

En mi mirada, reflejada en mis sueños o quizás en las esquirlas de mis batallas,

Te regalo mis puntos finales o seguidos, en esta historia a la que que le sobran puntos suspensivos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Volar

Volver a empezar,
reinventarse, quitando las mortajas y los velos que tanto hacían daño.
Esa cosquilla que parte de la distancia, se adhiere con el tiempo y se añeja con la ausencia,
se esconde en la sonrisa, habla con los ojos y acampa en la piel.

Remolino de dudas rondando por la escalera,
esperando un simple tropiezo para volver a atacar,
Supongo que es como todo, limpiar tu casa, tu cuarto...
uno empieza por los cajones de las cosas más viejas, tiliches, recuerdos en fotografías.

Uno se deshace de las cosas inservibles y equipajes pesados,
se elimina el sobre peso para poder volar,
se rompen aquellas fotos dolorosas para no volver atrás,
cambiando el silencio por mí.

Y es cuando quema el tiempo y renace en las entrañas,
bebe del pasado y se alimenta del ayer.
Cuando no se encuentra escapatoria posible o final aceptable,
cuando sabes que no volverás a donde estuviste ayer.

Este soy yo, jugando a rozar mi mejor versión, codeando a las estrellas.
Hoy que todo superó la realidad echando raíces sobre mi piel,
hoy que comienzo a volar.

sábado, 21 de julio de 2012

Historias


Las historias, a veces, también tienen su historia. La mía comenzó en el momento en que me decidí a enterrarla. No es fácil enterrar una historia cuya pequeña historia recién está empezando. Solamente la tierra del olvido sirve para hacer eso, pero las tumbas piden que las recuerden. Por eso tienen lápida y epitafio. Están ahí para que la memoria nunca quede perfectamente sepultada.
La historia de la historia es su espectro, su sombra, y yo nunca he tenido el olvido bastante para poner tres metros bajo tierra a tamaño fantasmón. Una historia con vida y voluntad propias, a la que no podía sepultar ni salvar. Una historia que había que esconder, como a un monstruo intratable. Y al final una historia tan terca que ni su propio funeral la convence. Cuando uno insiste en enterrar a un fantasma, el fantasma termina por enterrarlo a uno. Sólo que yo no estaba orgulloso del mío, y no me iba a servir de mucho esconderlo.
Difícilmente acaba uno de aceptar el fin de la desdicha, por más que lo celebre como la última orilla de una era. Algo tiene la vida miserable que nos hace añorarla y cortejarla cuando ya nos creíamos a salvo de su embrujo.


X.V.

viernes, 25 de mayo de 2012

Saltar al vacío

Supongo que así debe de ser eso que dicen de dejarse caer,
de saltar un día al vacío y sin previo aviso, ni siquiera paracaídas de por medio.
Pero el camino no es fácil, porque entonces llegan los miedos, las fobias, y las costumbres:
esas malditas putas tan ricas y casi imposibles de dejar.

Y toca enfrentarse a las máscaras y al espejo,
buscar dentro de todo el muladar de historias una sola que hable de ti.
Encontrarse, desempolvar los sueños y al niño que fuiste,
en los libros que leíste y nunca te gustaron, donde hoy rastreas entre ellos algún dejo que me hable de ti;
...supongo debe ser la parte más difícil.

Pero el camino siempre se anda solo,
y de pronto, como un rayo, caes en cuenta que ya no eres el mismo de antes,
que nadie dijo que desempolvar las viejas alas y volar sería fácil,
el precio de las facturas fue alto, pero llegado al destino ya nada será igual.

Supongo que debe ser algo parecido a construir un barco y saber que está listo para zarpar,
entonces te encuentras lleno de cosas nuevas, con una sonrisa que te cubre la cara de oreja a oreja,
enlistando uno a uno tus aciertos y aprendiendo de tus errores,
de cuando buscaste felicidad en el dulce mareo de sus besos de ron,
en la esperanza que se descubre nueva y llena de razón.

Estoy seco de palabras y vacío de ausencias, cansado de clichés;
segregando a cuenta gotas el poco veneno que me queda en la sangre.
Y yo que busco y me reinvento, entre las hojas marchitas de un ayer,
y yo que busco y me encuentro, entre los sueños que no pienso perder,
moldeando el tiempo en una botella, entre mis noches rotas por haber.


Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer
 nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale.
 Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor
 es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor...
 Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las
 frutillas nada sabe acerca de las uvas.
-Paracelso-

miércoles, 7 de marzo de 2012

Estrella de luz

Yo espero, procurando hacer con mis pasos eco, hilvanando sonrisas que deshilachen el pasado. Deseando un nuevo inicio, rompiendo con tu caja de creencias, haciéndote entender que mañana nos promete algo mejor.
Este soy yo procurando prender el fuego, navegando un mar de ilusiones donde los deseos se vuelven realidad, imaginando un nuevo sol que pinte la mañana de alegría y nos tapice con azul pastel.

Todo lo que alguna vez hayas visto y que yo espero; los trazos de mis dedos volando sobre los tuyos, encuentros de dos bocas que se ríen apenas se tocaron y se desean en eternas pues se saben verdaderas. Risas que solo descubren lo profundo del naufragio en nuestros ojos para no dejarnos caer.

Y yo que despierto imaginando robar tu alma en un suspiro, gritando tu nombre entre una dulce melodía de violines enamorados, descubriendo poco a poco los sabores que me claven en el pecho tu estandarte, y el ansia de mis dedos que solo resuelven a estrujar esta pluma. 

Decirte todo en un telegrama con urgencia de ambulancia, como decálogo de palabras necias para apagar tu sed. Vivir pensando en tus estrellas, trazando la exacta trayectoria para reptar de mi trinchera a tus piernas, y al fin volar.

martes, 6 de marzo de 2012

Escribir

Sentirse en las nubes a veces simplemente me come todas las ganas de escribir

lunes, 23 de enero de 2012

Desde Aquí

Desde aquí en donde inicia la historia,
donde los huracanes se convierten en apenas pequeñas tormentas.
Aquí cuando comienzo a imaginar y respiro,
donde mis pasos son cada vez más largos y seguros.
Aquí cuando la luna se siente más cerca y confidente,
donde tomo vuelo y reparo mis alas.
Aquí colgado de una estrella,
donde planeo mi estrategia y me reinvento el futuro. 
Aquí o en cualquier lugar en que me encuentre,
donde los raspones duelen pero aprendo y me llevan más lejos.
Aquí y desde un cometa,
donde tiro las máscaras y me descubro.
Aquí con mis amaneceres en las manos,
donde ayer no era la mitad de lo que hoy descubro.
Aquí donde llueve y todo es nuevo,
donde me reinvento y soy, donde me encuentro de pie, peleando.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Despojo de ausencias


De cuando sientes ahogarte, esperas maniatadas observando la larga fila de disculpas caer, masacre de ilusiones con una luz al final del túnel prometiendo un pronto final; pero no llega, desaparece y ahoga, y al tiempo no le importa, recorre lento las pequeñas brechas marcadas en la piel, se incrusta justo en el lado izquierdo del cerebro, reposa... y es cuando duele.

Frustrante desfiladero de sueños fingiendo llevar por nombre algún sinónimo que hable del ayer. Debajo de la piel aún quedan cicatrices, formando caminos y veredas que conducen directo de la Orta al corazón, llevan consigo innumerables motivos y recuerdos, cargados de viejos fantasmas que hacen eco de sus pasos, y de sus pasos marcas, como quien traza una línea que divide lo viejo de lo nuevo, o incluso lo malo de lo bueno.

¿En qué parte de toda esta maraña de secuelas inconclusas extravié la razón?
¿En qué punto de tu alma me perdí?... ¿o en cual nos encontré?


Las palabras suenan, y aunque son las mismas, su significado siempre es distinto. Pedazo de mundo efímero donde los muertos deambulan con los recuerdos, y toman de tu café, inhalando interminables bocanas de humo de tu cigarro pronuncian nombres que aun no entiendo, palabras vacías pero llenas de sentido que jamás podrán sostener... Construyen interminables castillos de arena, y al final, todo permanece en su lugar; este es un mundo de muertos queriendo volver el tiempo atrás, jugando a ser sin estar, extrañar sin sentir, y sentir sin siquiera hablar.

Y pisar descalzo sobre el karma de una ausencia bienvenida, donde a veces la distancia solo murmura cercanías... A veces la distancia solo murmura cercanías
.

sábado, 15 de octubre de 2011

Crónica de un final anunciado


Hacía meses que mi cabeza se llenaba de dudas, colores y matices que solo me hacían querer huir, o tal vez solo seguir un camino distinto al que alguna vez decidí que sería el indicado.

Así fue como una noche de Octubre di el primer paso hacia lo que nadie nunca pensó que fuera a suceder, porque si, a veces terminar con algo que después de tanto tiempo se convierte en costumbre y echa raíces dentro de uno mismo, no es fácil.
Y entonces vienen todas las esperas añejadas, los besos sobrevalorados y los tiempos compartidos; te vas dando poco a poco cuenta que en realidad en algún punto del camino te extraviaste, te dejaste abandonado y a la deriva; con mil preguntas pendientes de respuesta, infinidad de argumentos que llevan por nombre un "quisiera", y considerar esto como una oportunidad para ti mismo, donde tú seas el centro de tu propio universo.

Es algo un poco asimétrico a una gangrena, se trata de remover una parte de ti sin importan cuan valioso y acostumbrado pudieras estar a ella, dejar de cargar el equipaje extra en la maleta, y así poder nuevamente emplumar tus alas, formar de las cicatrices llagas y de las llagas ternura, y comprender que se puede volar, que ningún diluvio puede ser tan pesado como para evitar el vuelo, que esta ternura me puede salvar.

Este soy yo revolviendo mis pasados, decidido a tener la fuerza para evitar los golpes que no podía esquivar, donde las manos aprietan el eco de colores que pinta tu vuelo... para sobrevivir felizmente a este broncoaspirado sueño, lleno de lunas y desvelos, y de mi... solo de mí.

Estado: Disponible (no strings atached)


lunes, 26 de septiembre de 2011

Quizás


Quizás hay historias que no suceden, encuentros que no se encuentran...
Tal vez estás esperando el momento perfecto para decir: "Sí, va todo". Pero no hay momentos perfectos; se hacen. Te lanzas ó no, das el salto ó te quedas fuera, mirando el túnel y preguntándote... 
¿cómo carajos hubiera sido conocer el País de las Maravillas?
Si no te atreves, jamás sabrás lo que había del otro lado, ni hasta donde pudo haber llegado.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Distancias y derivas


Si la distancia no fuera un muro,
si sentir a veces no doliera,
si la espera no fuera cotidiana,
si mañana se convirtiera en hoy.


Y dejarme sentir, tan pleno de impostación pero vacío de sentidos, convertido en emoción por la simple espera cotidiana, irredimible impostor de ilusiones, de las ganas acumuladas por la espera y sus deseos imprescindibles por convertirse en todo.

Explota cuando cae la noche con la luna envuelta en estrellas rojas, sangran las ganas por verla y supura ardor; extraño caso el de los pies descalzos deseando soñar, que hace mucho no entienden razones cuando hablo de distancia, ni las barreras que ello comprende.

Todo es una recopilación de hechos sumando negativas, antepuestos a la locura de ignorar las más básicas realidades, postrados en un universo que no comprende limitantes, soñando, con los pies descalzos, ansiosos por comenzar a volar.

¿y que si la luna nos mira mañana?
¿y que, si nos encontrara hoy?


miércoles, 10 de agosto de 2011

De cambios y ausencias


En la calle, en la guerrilla de tu ausencia, con el sabor amargo en la lengua anunciando la llegada de una nueva estación, más fría, con menos luces y seguramente con olor a rencores añejados. El viento sopla como en cualquier parte, pero lleva consigo pequeños pedazos de cristal que se entierran y cortan, desquebrajando los atisbos de fe que aún sobreviven.

Helada la mañana, quema la ausencia y se entretejen los deseos; se desmorona el recuerdo y se divisa rodar por las escaleras, es entonces cuando duele menos, cuando el paso del tiempo se diluye en el café, en el cigarro o en la terrible disyuntiva de unos ojos postrados ante la fe de un imposible.

Vuelvo como eco, al unísono del viento que silba, que se escapa a tus pulmones y respiras, que busca y no encuentra, que viaja lejos y a ningún lado encerrando promesas, profanando realidades un tanto viejas, un tanto ciegas, un tanto tuyas... un tanto mías.

*Música original de RDLE

viernes, 15 de julio de 2011

Más te vale correr...



En algún momento mis demonios me van a alcanzar, tocarán a mi puerta como cualquier cobrador bancario insufrible; no importa ni cuanto corra, o que tan escurridizo resulte que pueda ser. Llegarán corriendo tras de mí con el recelo que guarda el hambre, con la voz hipnótica de una sirena a su presa, y los pies, anchos y largos recorriendo el bosque de mis fantasías, resonando en cada paso como un tambor anunciando su llegada. La guerra que habita en las entrañas, al lado izquierdo de mi corazón, en la punta de mis dedos cuando escribo y cuando lo dejo, cuando imagino y el tiempo se detiene, es la misma que seguramente, algún día terminará con mi existencia... o la nuestra.

No es que exista un momento para dejar de correr, ni que sea siquiera posible inventarlo; ya la sola idea palpable de que un día te alcancen es suficiente motivo para derramar en sudor y sangre sobre el papel, sobre los pasos que nunca he dado y los lugares en los que nunca he estado, y si entonces esta lucha interna significa a su vez una estrella en la tormenta, más te vale correr.



lunes, 27 de junio de 2011

Las Facturas Hediondas

Es un hecho, sobreestimamos las recompensas. Y después, fatalmente, las subestimamos. Sólo cuando no llegan permanecen de moda, tanto así que decirse su acreedor es compensar un poco, mientras tanto; aunque no ganar tiempo, como suele creerse. No se le gana tiempo a lo podrido, si apenas se distingue de lo muerto. Esperar que venga alguien y nos recompense supone convertirnos a la fe amarga de los cobradores. No me digas que nunca te has topado, en la vida y de pronto en el espejo, a uno de esos devotos del fracaso que encuentran recompensa, compensación y revancha en el ocaso de la fortuna ajena. “Si no era para mí, ¿por qué iba a ser para ellos?”, razona el cobrador insatisfecho.
Pasar de cobrador a conquistador es tan simple y tan arduo como dejar atrás la servidumbre de la expectativa. No se puede vivir de aquello que se espera recibir sin convertirse en pordiosero del destino. Y luego, irremisiblemente, en cobrador. Cazador sucesivo y desafortunado de recompensas, compensaciones y revanchas. Y es que nadie recibe bien a un cobrador; menos cuando jamás se da por satisfecho. Pues por mucho que cobre no le será bastante para conquistar nada, y aun en la cima de la cima del mundo encontrará que toda conformidad es sospechosa de conformismo. Hambre ancestral, le llaman, pues ya su intensidad hace temer que el ansia se transmita por la vía genética. Distraído por su avidez en armas, el cobrador olvida que la peste del hambre llega lejos. Sin saberlo, está a expensas del conquistador, que ya le huele el hambre y encuentra que es rehén de sus expectativas.
Esperar: ese verbo irritante. Lo que la gente espera vale poca cosa, y menos todavía cuando se le compara con lo que persigue. No me importa qué esperes, pero igual me intereso por lo que buscas. La búsqueda es la cara opuesta de la expectativa, de modo que el botín es antípoda de la recompensa. Pues si observamos con algún cuidado encontraremos que el concepto de botín deja atrás la perversa disyuntiva entre compensación y recompensa, recompensa y revancha, revancha y compensación, ya que de hecho las abarca todas. En un golpe maestro, el botín nos compensa, venga y recompensa. Elimina la inquina, el rencor, la envidia y la soberbia, entre otros sentimientos echador a perder y susceptibles de encarnar en sarcoma.
Nadie quiere ser llamado traidor, pero menos aún llamarse traicionado. Cual si eso fuese el fin y hubiera que amargarse en adelante. Juran los amargados que la venganza es dulce, pero como se dice en estos caso, qué va a saber el burro de la miel. Endulzarse la vida buscando la desdicha de los otros, luego de años de paladear derrotas gangrenadas, es salpicarse de la misma cagada en la que se pretende ahogar al enemigo. Eso es el odio, al fin: cagada cósmica. El sedimento pútrido del bocado amargo. ¿Espera el vengador, habituado a sobrevivir con semejante dieta de mierda, que dé uno validez al dictamen de su paladar, o le envidie ese aliento a pena descompuesta?
Envidiar: ese vicio pequeño de la gente pequeña. Quien busca la conquista no nada más despierta la envidia de los otros, también sabe leerla y según ella aprende a clasificarlos. En una ecuación fácil, la gente es lo que tiene menos lo que supone que le falta. La ojeriza envidiosa proclama a gritos sus números rojos, cada uno de sus gestos debe pujar por no dejar salir al cobrador tan grande que lleva dentro, pues la fórmula dice que a mayor cobrador, menos persona, y viceversa. A la gente pequeña se le mide por el importe total de sus facturas pendientes de cobranza, multiplicado por -1.
No digo que sea la única forma de medirlo, si entrados a hacer números podríamos sumar los centímetros cúbicos de conciencia ocupados en albergar consulados y cónsules que en vez de pagar renta terminan por cobrarla. Quien pierde el sueño alimentando un rencor asqueroso contra tu Porsche nuevo esperará después compensación por eso. Cuando se entere que te lo robaron, le placerá muy hondo saber que encima de eso fue un robo a mano armada y los ladrones te pasearon medio día dentro de la cajuela. “Para que se le quite”, razona el vengador impenitente, y a esa pomada infecta que de pronto le cubre del culo al paladar tiene el descaro de llamarle dulce. En vez de clausurar el consulado, le otorga nuevo espacio y mayor importancia.
“Se jodió, jo, jo, jo”, rumian los revanchistas, igual que un Santa Claus castigador. Si su idea es que al final nadie se libre de quedar salpicado. Que sólo los amargos tengan derecho a voto a la hora de juzgar si éste o aquel pastel es agrio, dulce o empalagoso. ¿Desde cuándo han cabido las ideas grandes en las mentes estrechas? ¿Es acaso virtud del cobrador la generosidad? Hasta donde se sabe, y para acabar pronto, los cobradores sólo son generosos en el retrete: donde suponen que nadie los ve.


X.V. Puedo explicarlo todo

viernes, 17 de junio de 2011

Silencio

Silencio largo y ancho como una nube inmensa sobre un planeta ínfimo. Silencio de caricias diminutas y cosquillas que se hacen comezón. Silencio acompasado por sí mismo. Silencio entretejido, que a su vez entreteje una trama de coincidencias íntimas deseosas de pasar por siderales. Silencio desplazado desde el fondo del cráneo por algún eco líquido que me susurra there´s a kind of hush all over the world tonight. Silencio que nos damos como se dan los besos, pero no en lugar de ellos sino apenitas antes, camino adentro de una espiral de caricias que ya nos va absorbiendo la piel y los huesos. Silencio pleno de la clase de memorias que uno guarda en lugar secreto y remoto para no atormentarse con su recurrencia, y pese a todo acuden al instante, no bien el alma llena de aire los pulmones.

X.V. Puedo explicarlo todo

sábado, 11 de junio de 2011

Amor secreto


Amor insobornable, devoto e indefenso. Amor sin cuerpo, ni esperanza, ni plan. Amor a solas siempre, y en silencio. Amor que se alimenta de sí mismo y encuentra coincidencias en la primera historia de amor que se le cruza. Amor desestimado y hasta cómico para cualquier adulto que atine a descubrirlo. Amor tierno que nada entiende de ternura porque se mira grave, cuando no trágico. Amor a todas luces imposible y no obstante resuelto a respirar. Amor entre rendijas; clandestino, tenaz, escurridizo. Amor que se propone sobrevivir al tiempo y la distancia para cruzar un día, victorioso, el umbral de la mayoría de edad y demostrarse así capaz de cualquier cosa. Amor que da vergüenza y orgullo al propio tiempo. Amor si restricciones de la imaginación, dueño de alas tan anchas que apenas caben dentro de los sueños. Amor al otro lado de la barda, extranjero ante todos, minoría aplastante. Amor que se encarama en la cabeza y nos tapa los ojos con la vena tiránica de un redentor metido a lazarillo. Amor que imita todo cuanto cree que pueda parecerse al amor verdadero, pues se teme ilegítimo y se quiere infinito. Amor que nos perturba si buscamos la calma y nos calma si estamos perturbados. Amor sin nombre que de noche nos nombra y de día se esconde tras la sonrisa ingenua de quien cree haber dejado atrás la ingenuidad tan sólo porque ya aprendió a fingirla. Amor cobarde que se quiere valiente y está dispuesto a todo menos a revelarse ante quien ama. Amor que llora a solas y en secreto, que antepone el secreto a sus demás apremios y pospone la vida por continuar en secreto. Amor que abre la boca cuando se ha hecho muy tarde y sólo queda espacio para la añoranza. Amor que fue añoranza desde la hora misma de su alumbramiento, y hacia allá se dirige irremisiblemente. Amor siempre rendido, caído del cielo al limbo por obra y gracia de una deidad distante que nos lo entrega así, sin manual de instrucciones ni mucho menos póliza de garantía. Amor desobediente. Amor mandón. Amor de nadie más. Amor de mis entrañas. Amor mío.

X.V. Puedo explicarlo todo.

sábado, 4 de junio de 2011

Vicios


Mis vicios son celosos, pero amigables. Cuando el segundo se empeñó en quedarse, lo hizo en complicidad con el primero. Y así, hasta hacer pandilla. Combinados no sólo son más fuertes, también llegan más lejos. Si tratara de liberarme de uno, el otro no me lo permitiría. Se matrimonia uno con los vicios, se duerme y se despierta junto a ellos, disfruta de sus mimos sin pensar demasiado que es minoría dentro de sí mismo. Quiero decir que tengo la mejor voluntad, inclusive la más constructiva, pero estoy gobernado por los menos. Más allá del papel y los propósitos, mandan aquí los fuertes, igual que en todas partes. Supongo que no soy la clase de persona que soporta vivir entre vicios enclenques.

De repente mis vicios entran en conflicto, pero se llevan bien. Son diplomáticos, cuando menos entre ellos. Y a diferencia de las virtudes, siempre tan vanidosas y competitivas, los vicios son discretos y solidarios. Al whisky no le importa que el usuario se prenda un cigarrito, y hasta vale creer que son aliados viejos. Johnny Walker, Marlboro, Coca-Cola, Red Bull, Valium, Raipnol, Afrín, Lidrium. Se les ve a todos en el mismo club, conviviendo con la alegría fraterna que los buenos principios no conocen. Finalmente los vicios son mundanos y cosmopolitas, y los buenos propósitos algo así como niños exploradores uniformados. No dudo que mis buenos propósitos tengan grandes alcances a largo plazo, pero he aquí que mis vicios disponen de hot line y entrega inmediata. Veinticuatro horas diarias, rain-or-shine.

Mis vicios son insomnes, pero amenos. Hay una fina línea entre la amenidad y la amenaza, cada noche los tengo a ellos para saltarla. Diría que llegan solos si al menos un momento parara de llamarlos. Pero igual viven aquí, no tengo que ir muy lejos para dar con ellos, y en ellos me refugio cuando quiero que nadie consiga encontrarme. Que es casi todo el tiempo, últimamente. Pero salgo de noche, también últimamente, más como una manera de tirar los dados que por necesidad. Me quedaría, tal vez, si mis vicios pudieran dormir.


X.V. Puedo explicarlo todo.

martes, 31 de mayo de 2011

Corazonada



Una corazonada plena de razón, rasgando el aire como cuchilla, aleteando en vuelos pequeños y cruzados; crecida de tiempo, enmohecida en tristeza, huyendo justo de quien la puso ahí, al borde, apenas instantes antes de saltar y darse cuenta del estúpido juego del que había sido parte.

- ¿Las corazonadas también sentimos, pensamos y queremos? - Se preguntaba, al mismo tiempo que el aire le asfixiaba, pero el miedo a volver era mayor; erizada la piel que no tenía, corriendo con las piernas de las no era dueño, decidió seguir huyendo, sabiendo que de ello dependía su existencia.

No debería sentir, y sin embargo me ha dolido, no sé en qué momento tomé vida propia, esto de tener conciencia me pesa. No debería siquiera saber que todo esto ha sido un juego, que estoy huyendo, que duele, y que no pienso regresar.