jueves, 20 de enero de 2011

Verdades

Es muy fácil dibujarse a uno mismo como el bueno de la historia, victimizar enteramente la situación para con ello justificar y engañar a nuestra mente, tranquilizar nuestra conciencia, y con ello obtener una tranquilidad ficticia, porque somos los únicos idiotas incapaces de creerse sus propias mentiras, aunque algunos aparentemos justamente lo contrario.

No sé en qué punto extraviaste lo que ahora llamas pensar y ser objetivo, si el primer paso para poder llegar a un destino es saber nuestro origen, tampoco podemos pasar por alto que para recorrer cualquier camino, primero tenemos que tener ganas de hacerlo.

Si vas a equivocarte, yo voto por equivocarse del lado correcto (porque hasta en esto existen lados): Si estoy tomando un riesgo en el que no tengo mayor conocimiento de los factores involucrados, prefiero pecar de inocente, antes de volar absolutamente todo en un boom catastrófico. Prefiero equivocarme del lado que me conviene, que me ilusiona, porque las posibilidades tal vez, solo tal vez, pudieran caer de mi lado.   

Y así sucede, que algunas cosas siempre tienden a volver a su lugar de origen, así uno realice infinidad de malabares y cosas que incluso nunca imaginó, nunca pensó o creyó posibles.

La verdad en la lengua: lugar efímero repleto de posibilidades, maquillaje para ilusiones, sueños habitantes de un país sin dueño, con alas para volar y camas donde soñar. Voraz cazador de amores lejanos, historias agrietadas por un pasado inconcluso que piden sueños como rescate manteniendo secuestrada una ilusión.

Aún no sé si fue una inyección de veneno en las venas o si me estallaron una botella de whisky en la cabeza, solo se que ayer, de pronto, todo se estrelló. La noche está demente. Las luces de la ciudad son pequeños ojos rotos, locos, alucinados que nos vigilan. Me dan ganas de estar en la mitad de una autopista.  

*Una ambulancia con Whisky, por favor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno... me gusta.

Baracunatana dijo...

Algunas veces así es, aunque sigo teniendo la esperanza de que cambien, se muevan, de que de un vuelco mi mundo y me descubra otro, tan lleno... tan completo.

R.

Anónimo dijo...

¿Que tienes ganas de estar en medio de una autopista? Mi vida, ¡vives en una! Arrollado una y mil veces y, sin embargo, sigues andando siempre en contra del tráfico. ¿Testarudo? Tal vez. ¿Decidido? Siempre. Y se que llegarás a donde tienes que llegar, con whisky o sin él.

Un beso.

ArYi